Presentación

Ya que hasta aquí habéis llegado
permitid que me presente,
que es signo de cortesía,
síntoma de educación
y una medida… prudente.

Así que… Luis.
Luis, a secas, es mi nombre,
y antes de ninguna cosa
os diré que soy un hombre,
…no muy hombre, bien es cierto,
me falta arrojo y vehemencia,
que en lo tocante a la hombría
es mucha la competencia…

Mas no me paso la vida
fingiendo y disimulando.
Confieso tener de hombre
lo justo para ir tirando.

En realidad soy tan sólo
…un alma inquieta…
Nunca supe hallar palomas
debajo de mi sombrero,
no diré que soy poeta,
tan sólo soy… palabrero.
Soy palabrero, sí,
y no me quejo,
porque una palabra puede
helarte la sangre, y luego,
en el instante siguiente,
convertirse en puro fuego
que te abrasa y te arrebata
y te nubla la razón,
o te parte en dos el alma
o te inflama el corazón.

Tengo un pequeño defecto,
aunque de escasa importancia:
en lo manual, soy diestro,
y zurdo de militancia.
Soy orgulloso y altivo,
ególatra como un dios,
hace tiempo que concibo
la tierra partida en dos.
De un lado está el mundo entero
con su abundancia de todo;
del otro lado… yo solo.
Y no está mal, os lo juro,
que no es que en la mía sobre,
mas la parte de los otros
…¡es tan pobre!

Reconozco, sin embargo,
que esta soledad tan mía
me pasa, a veces, recibo.
Sí, amigos, por eso escribo.

Y sin embargo en lo humano
soy sencillo como nadie,
que me abruma la ternura
con una pluma en la mano.

Me conmueve ver a un niño
llorando con desconsuelo,
si el globo que sujetaba
se escapó buscando el cielo.
Y se eleva…
y sube… y sube…
y en su mágica carrera
se transforma y se hace nube…

Me brota fácil la lágrima
ante la mirada cálida
de un viejo que toma el sol.

Y si es con una mujer,
sigo apreciando el placer
de regalarle una flor.
Una flor, nada más,
no digo un ramo;
sencillamente una flor.
Y que sea el de las flores
el lenguaje que me sirva
para contarle de amores,
de sonrisas y de paz,
de sol, de luz, de futuro,
de cielo azul, de aire puro,
de vida, …de libertad.
Y aquello que no le expresen
esos pétalos tan rojos,
eso… que me lo lea en los ojos.
Que puede ser la mirada
perdida o enamorada,
soñadora, fría, ausente,
pero mentir unos ojos…
nunca mienten.

Mi vida ha sido un rosario
de alegrías y tristezas,
aquí un gozo, allí una pena,
que han dejado en mi camino
alguna que otra sonrisa,
un montón de cicatrices
y un puñado de poemas.

Luis-Pumares-Presentacion
Luis-Pumares-Presentacion