Relatos

Ningún escritor que se precie de serlo podía evadirse de tocar todos los géneros literarios y, en mi caso, no me había ocupado hasta ahora del relato. Alguna tímida incursión, con carácter puntual –finalista, dicen ahora-, es decir, con destino en algún evento concreto, alguna celebración, un cuento infantil en una revista, una colaboración solicitada… en fin, pequeños coqueteos con un género mucho más digno de respeto de lo que la ignorancia de los que nunca lo intentaron, siempre atrevida, podría suponer.

Y dentro del relato, elegí el formato breve, y me decanté por la vertiente erótica (más presente en algunos de ellos, más solapada en otros), en un intento de que el contenido fuese del gusto del lector, porque… no seamos hipócritas, sólo hay dos cosas que mueven el mundo: el vil metal y el noble sexo.
¿Y el poder?
Pero, hombre, Fausto, no seas ingenuo. A quien tiene sexo y dinero… ¿le hace falta más poder?.