“¡Qué tristeza!”

Qué tristeza me entra a veces,
cuando me viene al recuerdo
que pudimos haber sido
lo que ya nunca seremos.
Que yo te quise una tarde,
una hora acaso, un fragmento
de una estación de aquel año…
seguramente un invierno.

¡Qué lástima que no fueras
la princesa de mi cuento!

No te imaginas que a veces
se desboca el pensamiento,
y te siento tan presente
encontrándote tan lejos…
y juego a hallarme tus ojos
en la imagen del espejo,
y tu perfume en el aire,
y tu palabra en el viento.

¡Qué lástima que no seas
la calma de mi tormento!

Si supieras que en la noche
todavía te presiento,
y en el delirio adivino
tu cuerpo contra mi cuerpo.
Y creo escuchar rumores,
como lejanos lamentos,
que traen una queja tuya
y me devuelven tu acento.

¡Qué pena que no hayas sido
el amor de mi momento!

De un momento solamente,
tal vez el instante eterno
que reverbera en los labios
antes de entregarse un beso.
Ese beso que dejamos
entre los labios suspenso:
un beso por una vida,
una vida… sólo eso.

¡Qué lástima que sólo seas
un fantasma en el recuerdo!

"Rimando Amores"

Rimando amores" recoge los poemas escritos entre 1990 y 1994. Muchos de ellos no nacieron con vocación de encerrarse en un poemario, brotaron libres, fruto de la vida... qué le voy a hacer si después resultó que rimaban. Aquí están algunos de ellos, como decía Bécquer, como el caballo de copas: