“Es momento de hablar”

Es momento de hablar serenamente,
de mirarse a los ojos sin pudores,
de vivir las ausencias como ausencias
y apurar hasta el fondo los amores.

De gozar de la vida plenamente,
de tener un futuro por delante,
de hacernos el amor sin decir nada
y aferrarse con rabia a cada instante.

De tocar esta tierra que pisamos,
de llamar a las cosas por su nombre.
Tú eres una mujer y eres adulta.
Yo también soy adulto y soy un hombre.

"Ecos de dentro"

Con este nombre agrupé mis primeros poemas, aquellos de juventud, de los que el más elemental de los pudores, en condiciones normales, me llamaría a avergonzarme. Pero no es así. Los conservo como el ejercicio poético aquel que ha resultado imprescindible para procurar lo que hoy escribo, que es diferente, sí. Pero no sé si mejor. Los conservo, en fin, porque a día de hoy, tal vez, apenas alcanzan a ser "ecos", pero siguen siendo muy "de dentro". Siempre me he negado a tocar una sola coma... y sé que no la tocaré. Permanecen como fueron escritos. El eco siempre es fiel al sonido que lo originó: