“Ecos de dentro”

Con este nombre agrupé mis primeros poemas, aquellos de juventud, de los que el más elemental de los pudores, en condiciones normales, me llamaría a avergonzarme. Pero no es así.
Los conservo como el ejercicio poético aquel que ha resultado imprescindible para procurar lo que hoy escribo, que es diferente, sí. Pero no sé si mejor.
Los conservo, en fin, porque a día de hoy, tal vez, apenas alcanzan a ser “ecos”, pero siguen siendo muy “de dentro” .
Siempre me he negado a tocar una sola coma… y sé que no la tocaré. Permanecen como fueron escritos. El eco siempre es fiel al sonido que lo originó